by jorka

REALIDADES

16 octubre 2006

Bajo el Cerco

Todo el tiempo convivo bajo el cerco, inclusive cuando me encuentro en la soledad, alejado de las grandes ciudades en medio de la naturaleza. El cerco nos sigue donde sea; remuerde nuestra libertad sometiéndonos a cada instante. De cuántas formas lo conozco? Muchas, infinitas; como la sociedad, religión, muralla, casa, animales, yo mismo, etc, etc.

Hoy intenté eliminar el tortuoso cerco que muchos obvian por padecer de ceguera a la vida cotidiana. Es muy simple en teoría, pero hay que tener una estructura temperamental elevada (creo yo). Del momento que la palabra y concepto LIBERTAD desaparecen de nuestra vida, no queda cabida a la existencia de la “no libertad” o vida bajo un cerco.
Cómo es esto de la vida carente de libertad? La libertad es consecuencia de la enajenación propia del amor. Cuanto más deformemos y ocultemos las expresiones del amor, pasaremos más tiempo preocupados de encontrar “algo” – libertad – para saciar esa necesidad de expresar el amor.

Por ello la libertad y encierro existen en el cerco mental social y estructural, al que padecemos de ceguera y muchas veces, como son las religiones, lo padecemos en una expresión de ceguera a la ceguera de la libertad. Estas manifestaciones son típicas para todos y es en este sistema de relaciones que nos desenvolvemos a diario, practicando verdades subjetivas y con ello actuando bajo límites de libertad, bajo el cerco, negando el amor.

En el convivir en el amor, no existe la libertad; la convivencia es natural y la aceptación del otro como otro “yo” permite cultivar el amor, sin un cerco y sin libertad.