by jorka

REALIDADES

16 noviembre 2006

Fenómeno tipo Z89-k

La fenómena Z89-k siempre ha sido una curiosidad para mi, desde niño cuando aún no entendía para donde iba con mi vida y cuando los grandes culpables de todas mis desgracias recaía en mi padres, quienes jamás tuvieron que ver en nada con mis actos. Sin embargo, a veces resultaba más cómodo culpar a los padres de cualquier cosa antes que uno mismo darse cuenta que la vida depende de uno y de nadie más; a lo más uno la comparte con un grupo de gente y siempre hay un ser más querido que otro. Finalmente Z89-k siempre allí, un martirio a ratos y muchas teorías que describían algo de lo que yo nunca he estado seguro.

Cuando era pequeño, instruido por mi querida tía “María Día”, una persona muy especial en la familia, quizás la única tía lesbiana que he tenido en mi vida de cuya opción sexual me vine a enterar después de su muerte (de acuerdo a los códigos que procesé de los comentarios de mis tíos al referirse a ella), y alguien con quien me gustaba estar ya que siempre me contaba historias llenas de misterios y conceptos revolucionarios para mi imaginación infantil. Ella santiaguina, yo en ese entonces pueblerino del minúsculo Limache, solíamos salir a caminar a la winka en busca de paltas o frutos, pero especialmente paltas. La mayor cantidad de las veces íbamos solos y cuando éramos acompañados era un cerro de historias y chistes de triple sentido. Durante esas salidas ella me enseño a rezar todo el padre nuestro a su imagen y semejanza. Como gran admirador de ella, no me costó mucho memorizar el padre nuestro y estar preparado para recitarlo en misa cuando fuese necesario. Mi orgullo era grandioso, ya que nunca iba a la iglesia y cuando iba siempre me aburría porque no entendía nada. Ella me inculcó la pasión por la religión, me mostró lo grandioso que había sido el señor y todo lo demás. A los 3 años ya me sentía un católico de pies a cabeza con las puertas del paraíso abiertas a mi voluntad.

Luego vino una laguna religiosa en mi persona, con algunas incursiones por muchas religiones, hasta que conocí a Anita, algunos la denominan la huerfanita; no quería ser tan picante con el comentario, pero a solicitud de ella mejor Anita la que come choclo y caga humitas, jajajajja!!!. Tiempo y curiosidad me causó conocer a tan “avanzada” edad, en plena época de carretes, a una mina con su cuento paralelo a la vida mundana y con quien hasta el día de hoy no nos hemos entendido respecto temas valóricos y sobre todo religiosos. Pero si se puede decir de alguna forma, amigos. De esas amistades a ratos por períodos, quizás la necesidad de pelear sin terminar enfadado con el contrincante; como un box-virtual sanador para la mente. Volviendo al punto, Z89-k volvió ocupar un espacio cuando aparecía Anita, será que mi tía anda por ahí influenciando personas para mantener el misterio de Z89-k y que opera todo desde el más allá? O simplemente una coincidencia de haber conocido mi anti-yo en temas valóricos-religiosos? Volví a visitar las iglesias, encontré un lugar agradable para descansar y meditar; me obsesioné con Notre-Dame hasta que la visité y recorrí, fue el entrar y salir de un cuento de hadas. Que extraño sentirse sometido a una fuerza que te traga como un torbellino. Era como haber vivido allí, un lugar familiar que me recibía.

A los cuatro años de edad, fui por primera vez a la iglesia con mi mamá y unas tías a la misa de celebración de la muerte de otra tía. Yo preparado para orar el padre nuestro, un momento esperado por más de un año, atento a la indicación de mi mamá para cuando comenzar a rezar; era la primera vez que me oirían rezar mi mamá y tías. Lamentablemente se perdía mi primer espectáculo público mi tía María Día.
Cuando recibí la orden de comenzar a rezar el padre nuestro, me relajé y como conocía sin error todo el rezo tomé aire y comencé a gritar el rezo a todo pulmón para impresionar a la gente que estaba al lado nuestro. Bastaron cuatro palabras para que a sorpresa mía, mi mamá me tomara del brazo y sacara corriendo de la iglesia mientras yo vociferaba a todo pulmón el padre nuestro. Yo creía que algo le había pasado, se habría olvidado de apagar el fuego del almuerzo? O papá nos esperaba y estábamos atrasados? No entendía nada. Pasaron cerca de dos años hasta que comprendí la razón por la que mi mamá tuvo que arrancar de la iglesia. El padre nuestro enseñado por mi tía no era más que un rosario de chuchadas contra dios, el cura y contra las viejas culiadas que iban a rezar para entrar el paraíso. De que las viejas no eran “vírgenes”, eso era cierto; todas ellas madres de familia.
Desde entonces no vi más a mí querida tía María Día y mi abuela no la invitó más a la casa. Para ese entonces vivíamos en la casona de mi abuela, donde siempre llegaban familiares de visita. Hasta el momento de su muerte no se habló más de ella y era tema evitado cuando yo en mi ingenuidad infantil consultaba por ella para salir a buscar frutas a la winka.

Con el tiempo he encontrado mucha gente no creyente que por otros motivos totalmente distinto a los míos no comparten la idea de la creación o de la existencia de dios.
Sin embargo Z89-k es una idea virtual no desarrollada para explicar cosas que no requieren explicación. Me servía para materializarme en otras dimensiones y desde donde todas las personas no eran más que impostores que utilizaban disfraces y que cada vez que no estaba con ellos, adquirían su verdadera identidad. Descubrí muchas identidades ocultas desde esa dimensión y hoy creo tener una sensibilidad especial para reconocer identidades ocultas en otras personas, una especie de bola de cristal inducida desde la infancia a través de un proceso de la imaginación…. Suena entretenido y práctico; cada cual con su locura.

Ayer, camino a casa transitaba por una oscura y larga cuesta a baja velocidad ya que las curvas eran muy pronunciadas. De ciertos puntos de la ruta es posible apreciar hasta el mar toda la red de luminarias que van desde Olmué hasta Valparaíso; cerca de 60 kilómetros de distancia. Conmovido por la tranquilidad del camino y la ausencia de autos en cualquier sentido, la oscuridad parecía tragarme y trasladarme a la otra dimensión, desde donde miro sin ser percibido. Buena terapia para reflexionar acerca de los nuevos desafíos y compromisos que se vienen por delante. Y para qué la presencia divina?